Partió por cerrar los ojos
en la cima de la colina
sentir el viento que moldeaba con cuchillos
sus mejillas.
Mirando el infinito
no hubieron nubes de algodón
que la convencieran de lanzarse
a la tierra.
Ahí se quedó,
hecha piedra diamante y carbón
sin andamio ni barandas
ofreciendo siempre su mano
a quien quiera subir.
Oh.. que potente eso! Me gusta.El viento es así, y haypersoans que son como él.
ResponderEliminarEn realidad era una mujer...
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