Ahora me nace una canción
de un gato negro que durmiere al sol
que proyecta en salón
la luz como toda predación;
se hincha el pulmón
al son de su respiración
ronroneo muy sutil
para los espejos del calmor
si no se queda en su calor
pues se baña en sol
jardínes le esperan con su ardor
de cansino verano y voz
durmiente del ruiseñor.
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