Y apareció como una alfombra
en medio de caminos desparramados
entre mis pies
sonámbulos cubiertos de barro.
Las tablas se escurren entre las piedras
igneas sedientas de lava hirviente,
se amalgaman con mis dedos
que de la tierra son sirvientes.
Cómo un cuadro sumergido en diluyente
daltónico y esperando a ser ceniza
entre la eternidad que no comprende
se me corre la sonrisa.
Por el pasillo ha pasdo la muerte caminando
me ha quitado la copa con carmenère de mi mano
con pantalones negros y sin polera me he alzado
por lo arrebatado
por lo desfigurado del momento otorgado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario