Tiritando como la luz
de las estrellas más débiles
por su lejanía,
en un aparente crepúsculo
de mi caluroso ánimo,
me sumerjo
en la aguas que brotan
de mi mente e inundan
con un piano
toda la sala.
Un hálito de aire
me realza
para escribir mis dudas
y mis pesares abstractos
ocultos o infinitos
desde siempre
en esta escencia
sonriente y oscura;
luz y timepo
en el fondo de mi estómago
entre escaleras de humo
de silencio corrompido.
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