Ébano siento en mi venas
cuando mi lugar
son las estrellas
lejanas, distantes
pero presentes.
Un momento
que me gusta
sin sirenas
con un lápiz
y solo.
Con un punto final
pareciera
cuando mi cama
me espera
en el final de un día
cualquiera.
Los planetas me trazan
una línea nunca recta
una cuerda vibrando
entre las quietudes
mentales del ser humano.
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