Son rostros y me pesa el estómago.
Nauseas, se esparcen hasta donde nace la lengua.
Hay hambre.
Una sensación incomoda me recorre desde lo más alto de mi cráneo hasta mis pies, no se porqué, cansados. Cierro los ojos como pretendiendo dormir y no puedo, debo acabar primero con lo que me marea.
Me como una pera.
Me ha sucedido mientras me siento a descansar, en mi casa, recién llegando. Me resulta molesto porque mi viaje ha sido placentero, disfruté de las nubes y del viento frío, de las sonrisas sinceras de quién casualmente me ha mirado de frente a los ojos mientras camino a tomar la micro. Pensé: leeré para llegar luego a mi casa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario