Se cae la tinta sobre aquel lugar y todos me enfocan su vista.
- Yo no he sido !
Nadie contesta y vuelven su mirada a sus labores.
Cae dentro de mí una impotencia, un tratar de convencer, un llanto deseperado como parte de la actuación. A lo que uno responde:
- Si sabemos que tú no has sido.
La respuesta no me deja tranquilo y abandono el salón. se ha manchado un mantel blanco y la mitad de mi cuaderno donde permanecía un poema de amor escrito con la misma tinta. Sin importarles mucho retiran el mantel, limpian la tinta negra, y el poema, manchado.
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