Sin máscaras, todo lo que soy, por lo que he vivido y viviré...

25 jun 2011

Pecho de lana

Mirando el pastizal
espero la nieve
la tormenta suave
y fria.
Contento refundo
mi corazón con el tuyo
y no cabe en la botella
este segundo.
Me refugio
en tu pecho
que me hace
caer al fondo
de la tierra
detrás de las
montañas,
al lugar donde
las aves comienzan
su vuelo
y  las estrellas
aprenden
sus destellos.

Acto uno.

Se cae la tinta sobre aquel lugar y todos me enfocan su vista.
- Yo no he sido !
Nadie contesta y vuelven su mirada a sus labores.
Cae dentro de mí una impotencia, un tratar de convencer, un llanto deseperado como parte de la actuación. A lo que uno responde:
- Si sabemos que tú no has sido.
La respuesta no me deja tranquilo y abandono el salón. se ha manchado un mantel blanco y la mitad de mi cuaderno donde permanecía un poema de amor escrito con la misma tinta. Sin importarles mucho retiran el mantel, limpian la tinta negra, y el poema, manchado.

19 jun 2011

Luz, no cabe duda...

No cabe duda de que me gustas. De que eres como yo... ¡Que es contigo con quien quiero estar! Debo decir que te amo y delinquir sería si lo callo. Como bosques naufragados en tu corazón cercano, mi pasión se aflora y me quedo a tu lado. Me das motivo, un camino, una recta final, una estrella, una ventana que cuando abierta está, al alba, llena el cuarto de luz y de brillantes arenas.

Viento

Viento
no te suspiro
ni te tengo.

Contigo el momento
se me escapa
a otro pasar del tiempo.

Se transforma la vida en cuento
y digo que no te siento...
miento.

Cientos
son los oídos que no presiento
que se amarran a tu hilo,
viento,
Que si hay alma en tu silbido
eres cierto y yo contento.

Barranco

Puede que yo comprenda lo que es la vida y sin embargo este conociemiento pretencioso no sirve para nada. ¿De qué sirve haber probado la dicha, lo humano, lo sutil y lo siblimecuando se le contempla perplejo desde el otro lado? ¿Podrà tener alguna relevancia pragmática el mirar del otro lado del barranco? Nadie soporta pender en el vacío, y yo no me contento con ser parte de ese limbo. De esta forma, sólo soy testigo de esas cuestiones bellas que vibran en el corazón de quien sabe amar y, paradójicamente, no participo de ello.

Daniela

13 jun 2011

Manto de lluvia

Manto de lluvia
de viento de bruma
de cabeza diurna
de lápidas y tumbas.
Corre entre la turba
entra agua y adoquines
entre cientos y miles
entre la sonrisa burda.

Se detuvo
y entre rejas repuso
el control de su lento
paso.

Mirando hacia la casa sombría
en un arbol florecía
el nido de un pájaro
en la noche nublada y fría.

8 jun 2011

Celeste

Hay un suspiro en cada pensamiento
si es puro y nieve,
si es nube blanca, si es otoño.

Hay una mirada vidente
en cada cuerpo divino
en cada cuerpo peregrino
es los manteles de la tierra,
que nos sostienen vivos,
no vivos y muertos,
en desiertos,
en bosques coloridos,
en materias que juegan
con avellanas y nueces,
con el cascabel de la serpiente,
con la mirada de niño.

No se puede tener
una tundra en el pecho
ni una estepa de mantos grises
en el cielo.

7 jun 2011

La caída circular de la piedra

¿Cuando va a caer? La lluvia mira,
desde su pedestal la piedra tira
una pira gigante desde sus ojos gira.
Amiga!
Desolación termina, se guarda y se apila...

No queda mas que contemplar
lo que nos dejo tirado el mar
en una playa de cal ¿ la paz ?
Prima.
Aunque lo cándido me asfixia
y lo subterráneo envicia
al igual que las caricias.

No hay envidia en sus heridas
los besos curan por el día
Una nota, flota, disminuía
el roce del viento y óleo
con el que la piedra caía.

Cristalinas

Sí ves que casi lloro contigo
que la montaña no enmudece
que hablan los ríos y sus peces
y que son suyos tus latidos.

No habrán de estar dormidos
nunca tus labios ni tus ojos
tus cauces de llanto copioso
nacen de un amante nido.

El sendero en su costado ha florecido
al tomar tu mano me parece
que el alma de niño se engrandece
cuando tomarnos de la mano hemos sabido.


Nauseas

Son rostros y me pesa el estómago. 
Nauseas, se esparcen hasta donde nace la lengua.
Hay hambre.
Una sensación incomoda me recorre desde lo más alto de mi cráneo hasta mis pies, no se porqué, cansados. Cierro los ojos como pretendiendo dormir y no puedo, debo acabar primero con lo que me marea.
Me como una pera.

Me ha sucedido mientras me siento a descansar, en mi casa, recién llegando. Me resulta molesto porque mi viaje ha sido placentero, disfruté de las nubes y del viento frío, de las sonrisas sinceras de quién casualmente me ha mirado de frente a los ojos mientras camino a tomar la micro. Pensé: leeré para llegar luego a mi casa.