Me he siento contento, ya puedo dormir. No es para mí una prisa, es una satisfacción, una de esas, de las que pensamos que no existen, Puedo dejarme fundir con las zampoñas, con las piedras y lápìces, es la hora en que mi cuerpo silbe como lo haría el viento de la cordillera en primavera, como lo harían los condores, como lo harían los niños embarrados.
Me atemorazaba tanto de que esto no existiera, !cuantas vendas, cuanto pasto en los oídos, cuantas cuerdas en las piernas!
He visto la libertad, mi utopía y es tan facil vivirla, he logrado ser libre. Lo siento como nunca. Me siento bien por la idea de que todos los días he aprendido algo, de que he dejado grandes momentos, que le he abierto las puertas a los árboles y al viento.
Siento que me he dado la mano con enredaderas y flores, con caracoles en nuestras mejillas.
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