Pues yo mismo me asombro
de haber subido al cerro
a sacar las hojitas del boldo
hundirme en el barro primero
curtir en mi propio guerrero
con mis trapos un ente de lejos
dejé con lupa de ser un muñeco.
Cuando yo llegé de vuelta,
se fueron con la cigüeña
irresponsables de la verdad
cegandose a diestra y siniestra
caminando entre árboles
degollados por la vereda.
Solitario entre dos cuadros
apuñalado en la derecha
apuntado con un flecha
y compartiendo en otra fecha
más de un millón de cosas
que parece están mal hechas;
y si entre mechas yo me escondo
como tapado del sol en la arena
anhelando que mi craneo roto
mi rojo perdido
esté entre mi venas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario