" Hubo un niño que vivía entre cactus y montañas, hilos de agua y aldeas con su gente. El niño poseía una cabra joven con la cual salía a recorrer quebradas y desfiladeros. Crecieron juntos, uno siguiendo al otro, los más fieles compañeros. Los demás preparaban hierbas, curtían cuero, otros con puntas de lanzas, obsidiana y hueso. Él y la cabra miraban distanciados. Un día en una noche oscura de luna nueva un puma atacó al animal hiriéndolo de muerte, sin comérselo, huyendo por la presencia del joven. Dolido, el niño jura dar caza al victimario de su amigo, levantando el cráneo de la cabra aún sangrante. El puma no fue encontrado y el niño, ya adulto nunca soltó la lanza y juró que nadie más sufriría por el gigante felino, que ahora había un defensor "
- Fueron las palabras del padre hacia su hijo, nuevo guerrero de la aldea, entregándole el cráneo de la cabra que permaneció a su abuelo.
Tu cuento peca de un error. El puma es nativo de América y la cabra es nativa de Asia u Oriente medio. La situación narrada no puede ser verosímil si pensamos que ambos animales se encuentran en una época en donde se hace imposible que cohabiten, entendiendo aquella época como la precolombina. Sería más verosímil hablar de una alpaca o una llama, ambos animales muy importantes en las culturas anteriores a la colonización o, si prefieres, una tortuga, pensando en los Aztecas.
ResponderEliminarSaludos.
Gracias..! Jajaja... cuando escribo no pienso mucho en lo que estoy escribiendo. No defenderé mi relato. Es un relato que mezcla dos mundos: el real y el soñado. Nobe para que ser tan real. Lo tendré presente para la próxima.
ResponderEliminarSaludos.
Jajaja... Gracias..! No defenderé mi relato. Pero tampoco tiene porqué ser tan "verosímil". Es la mezcla de dos mundos: el real y el soñado. Lo tendré presente para el próximo cuento. Me has dado un triste golpe de realidad y raciocinio. Jajaja.
ResponderEliminarSaludos.
...Blog de mierda me hace pensar que no ha enviado los posteos..
ResponderEliminarah yo me acuerdo de ese cuento tú lo escribiste en el norte y no importa si no es verosímil, lo verosímil es para los con poca imaginación. =)
ResponderEliminar"Pero, ¿quién atendía a las explicaciones?
EliminarHay tanto que observar en los negros rincones
y, además, es mejor contemplar los gorriones
en los nidos, seguir el áureo derrotero
de un rayito de sol o el girar bullanguero
de un insecto vestido de seda rubia o una
mosca de vellos de oro y alas de color de luna."
Bueno, realmente me refería al simbolismo que pueden poseer los animales. Pensando un poco en el simbolismo zoomórfico y las consecuentes lecturas que pueden expandir al texto a dimensiones inimaginables y que provocarían una calidad exquisita de interpretaciones. Hay que recordar que el puma representaba para los pueblos andinos al ser supremo terrenal; a la sabiduría, la fuerza, la inteligencia, al gobierno. Ya que la observación (contemplación) de la naturaleza no es un hecho racional -a lo más, mítico- pero completamente sensorial. Por mi parte, en vez de cabra, hubiera preferido zorro, por el aspecto mítico y por las características y maneras
físicas de ser: "...es mejor contemplar los gorriones en los nidos...". De la contemplación minuciosa nace el verdadero sentimiento, cosa que para las culturas primitivas representó el sentido mítico de la naturaleza y que nosotros podríamos llamarlo una comunión o la comunión.
Haz clic en mi nombre si deseas saber más.
Saludos.
Creo que Americano trata de darle un sentido a todas las cosas.. tienes un problema, yo me liberé de el hace tiempo. No conocerás nunca placer de la incoherencia del momento fugaz, de lo que no importa ni tiene sentido. Deja de pensar y comienza a sentir Sr. Intelectualoide.
EliminarAprende a dejar de pensar. No todo tiene sentido, ni es simbólico. En mis escritos no hay razón, sólo sentimientos. No entenderás nunca pensando, e intentando decodificar las palabras. Sólo enamorate de la vida, de todo lo que te rodea. Mis cuentos carecen de sentido, por favor no lo busques.
Aniversario
ResponderEliminarHoy cumpliré veinte años. Amargura sin nombre
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre;
de razonar con lógica y proceder según
los Sanchos, profesores del sentido común.
Me son duros mis años y apenas si son veinte-
ahora se envejece tan prematuramente;
se vive tan de prisa, pronto se va tan lejos
que repentinamente nos encontramos viejos
en frente de las sombras, de espaldas a la aurora
y solos con la esfinge siempre interrogadora.
¡Oh madrugadas rosas, olientes a campiña
y a flor virgen; entonces estaba el alma niña
y el canto de la boca fluía de repente
y el reír sin motivo era cosa corriente!
Iba a la escuela por el más largo camino
tras dejar soñoliento la sábana de lino
y la cama bien tibia, cuyo recuerdo halaga
sólo al pensarlo ahora; aquel San Luis Gonzaga
de pupilas azules y rubia cabellera
que velaba los sueños desde la cabecera.
Aunque íbamos despacio, al fin la callejuela
acababa y estábamos enfrente de la escuela
con el "Mantilla" bien oculto bajo el brazo
y haciendo en el umbral mucho más lento el paso,
y entonces era el ver la calle más bonita,
más de oro el sol, más fresca la alegre mañanita.
Y después, en el aula con qué mirada inquieta
se observaban las huellas rojas de la palmeta
sonriendo , no sin cierto medroso escalofrío,
de la calva del dómine y su ceño sombrío.
Pero, ¿quién atendía a las explicaciones?
Hay tanto que observar en los negros rincones
y, además, es mejor contemplar los gorriones
en los nidos, seguir el áureo derrotero
de un rayito de sol o el girar bullanguero
de un insecto vestido de seda rubia o una
mosca de vellos de oro y alas de color de luna.
El sol es el amigo más bueno de la infancia;
nos miente tantas cosas bellas a la distancia,
tiene un brillar tan lindo de onza nueva! Reparte
tan bien su oro que nadie se queda sin su parte;
y por él no atendíamos a las explicaciones.
Ese brujo Aladino evocaba visiones
de las mil y una noches -de las mil maravillas-
y beodas de sueño nuestras almas sencillas
sin pensar, extendían sus manos suplicantes
como quien busca a tientas puñados de brillantes.
Oh, los líricos tiempos de la gorra y la blusa
y de la cabellera rebelde que rehúsa
la armonía de aquellos peinados maternales,
cuando íbamos vestidos de ropa nueva a Misa
dominical, y pese a los serios rituales,
al ver al monaguillo soltábamos la risa.
Oh, los juegos con novias de traje a las rodillas,
los besos inocentes que se dan a hurtadillas
a la bebé amorosa de diez o doce años,
y los sedeños roces de los rizos castaños
y las rimas primeras y las cartas primeras
que motivan insomnios y producen ojeras.
¡Adolescencia mía! te llevas tantas cosas,
¡que dudo si ha de darme la juventud más rosas!,
¡y siento como nunca la tristeza sin nombre,
de dejar de ser niño y empezar a ser hombre!
Hoy no es la adolescente mirada y risa franca
sino el cansado gesto de precoz amargura,
y está el alma, que fuera una paloma blanca,
triste de tantos sueños y de tanta lectura...!
Medardo ángel Silva
si bien habla de una sociedad perteneciente al arcaico, no hay especificación de años, por ende la difusión cultural de ganado es posible... de hecho por un momento lo creí verídico, fuera de toda discusión la manera en que se presenta la explicación mítica de porque comenzó la agresión indiscriminada contra el puma me pareció muy exacta (desde un punto de vista técnico) y muy hermosa (desde un punto de vista personal) así que Pipiolo lo haz vuelto a hacer!!!
ResponderEliminar"Los demás preparaban hierbas, curtían cuero, otros con puntas de lanzas, obsidiana y hueso."
EliminarRealmente lo leíste?
In meine Meinung, sehr gut.
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