Llegará el día del sol y de las estrellas,
del crujir armonioso de los árboles
y de las aves al unísono con el viento,
cómo los grillos con la luna.
En ese día yo estaré ahí, entre las hojas y soplos
de aire cómo la grama y la ortiga, cómo todas las cosas,
en la felicidad inmortal de los seres que me rodean,
en el júbilo eterno de la vida y la muerte.
Estaré sonriente con mis ojos abiertos y cuando quiera cerrados,
siempre consciente o a lo mejor despierto
viendo pasar la vida volando entre mis manos
cómo el caudal de viento que ha pasado por mi lado.
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