Luz de estrellas,
como yo,
en tierras verdes
con insectos grises,
con sonrisas y sombras
negras.
Vibra perdida
entre caminos de brillo
entre espacios siderales
que se yerguen
desde lo infnito
hacia nosotros
para contemplar
más amaneceres
que semáforos
más rejas para el canario triste
que tuercas
bajo las maquinas
que secretos escondidos
enredados
por la conciencia
del hombre ajeno.
Caminante
del mismo camino,
recepetor
del mismo silbido,
agradezco
los minutos de silencio
que nos hemos merecido
entre tantos zambullidos,
cabildos,
puños y gritos
para contemplar
lo que del cuásar y sol
nos ha salido.
Gracias.
Te amo.
Cuidate consanguíneo antisocial, nos vemos.
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