El niño caminó bajo aquel árbol,
su sueño, una nube,
le alegraron el camino en un día de octubre.
Era un camino de tierra, suave y de plácido recorrido, para pasear, siempre con el cielo celeste enfrente, al horizonte. Un camino de cien primaveras se encontraba frente a sus ojos, un camino por pastos verdes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario