El árbol derrepente surge como una imagen imponente, que emergue desde las rocas y alza sus garrotes hacia el cielo, son fierros puntiagudos, son antorchas, son miles de manos que se hizan sobre los hilos de la luz que rebota sobre la superficie terrestre, intentando dar su opinion, intentando votar, intenado responder la pregunta de la profesora en la sala de clases, todos, de todo tipo y raza, ideales y estilos de vida diferentes todos hacia el cielo con euforia, inquietud. Son dedos que desean estar, brotan y se subdividen siendo cada vez más, y a la vez una gran enredadera de gritos desde el magma hacia el espacio. La escultura se une y se trasforma en un gigante cada cierto tiempo, también siempre mirando hacia el frente y haciéndose notar con sus decenas de manos, dedos y tentáculos
No hay comentarios:
Publicar un comentario