Sin máscaras, todo lo que soy, por lo que he vivido y viviré...

7 dic 2010

Atardecer y tú

Hoy sentí que amaba todo, que todo brillaba, los arboles, el cielo negro, las estrellas, los focos, todo en el mejor sentimiento, el pasto y el cemento, que estaba en un mar de luz contigo. Me sentí como parte de todo, que todo lo conocía, que veía, que todo era yo, y que yo era todo. No me senti humano. Me senti universo y cielo, y  que todo se calló, que todo me otorgó su silencio porque parecía poder contemplar mi conexión con el cosmos, para permitir escucharnos y escuchar. 

Y el atardecer.....no era triste.... ni feliz....sólo hermoso, sólo óleos naranjos, ondas en movimiento y rayos hacia nosotros, ser y estar al mismo tiempo.

4 comentarios:

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  2. No. Es Dasein y occidente.

    El amor lo mismo, al igual que el sufrimiento.

    Sólo está la tierra, por eso las palabras no importan. ¡Son un juego!

    Como "Atardecer y tú", que te debe provocar algo escribirlo, pero que no es la vivencia misma si yo o alguien más la lee. Entonces, ¿cuál es la materia de la cosa? No volvamos a Heidegger, dejémoslo donde está, que está mejor muerto y, a “Ser y Tiempo” dejémoslo en las estanterías, para que occidente recapacite.

    En cambio, la tierra es y está sin necesitar del lenguaje ni del hombre, por ende, nosotros sobramos. Aunque a algunos le cueste aceptarlo. ¿A Pachamama le importa la forma que le damos? Las palabras, lamentablemente, son forma. Hermosas formas, que crean hermosas figuras, que nos emocionan al escribirlas, al leerlas, pero que nos son misteriosas en su esencia, en su real materia. Pero, como digo, Pachamama es y está por sí misma.

    Ella es la Madre, en el buen sentido de la palabra, como el eterno femenino, como la fuerza creadora de todo, de la vida y de la muerte, de nosotros y de nuestro pobre lenguaje. Pero a la vez no es nada de esto, porque sólo es.

    Pero todo esto son palabras.

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