Como si las fotos fuesen por un segundo los recuerdos felices, evoco felicidad mirándolas. Me encanta recordar bajo el sonido de un acordeón que me recuerda alguna verdulería en Francia, o alguna película estilo "amelie". Pasear por un feria en la mañana, después ir hasta los juegos, sentarme o quedarme parado en un columpio y sentir el viento frío de la mañana mientras unos hombres cortan árboles para agrandar el camino, aun así los recuerdos siempre serán felices y gracias a todo por eso, incluído yo, gracias a que viví de verdad ese momento soy feliz ahora. Mi presente también lleno de todo, hace calor y no queda mas que sacarse la polera o bañarse en un pileta, así de simple, viajar, cantar, bailar sobre las mesas y dicidirse a mojarse para sentarse en el pasto empapado y meditar en medio de la ciudad; otro aliento se me escapa, un suspiro bello, al igual que mis enredaderas y los futuros cogollos que cosecharé, la tierra, una visión blanca, y saber que vivo sin ser nada, o siendo todo.
Caminar por los adoquines a pie pelado y estudiar de noche, hacer el amor antes del amanecer, romper barreras, superar obstaculos, contruir puentes y quemarse las manos, padecer, amar, arboles y perros , calles insoladas y noches de insomnio se me vienen a la mente en un conjunto de estrellas y constelaciones, que me miran y me envían su luz, para que yo pueda mirarlas también, la tierra infertil la piedra que no se pueda sacar de la tierra ni levantar, un cuesco de palta y la lavanda, los laureles y nísperos, mi abuela, Angelmó, los terremotos y temblores, los vasos de ron, los enanitos de mar y las palmeras que tratan de darnos sombra.
Tantos recuerdos unos por aquí, otros por allá, un recuredo que se me escapa y el nunca saber que lo olvidé. Para eso están mis amigos, y estamos todos nosotros diciendonos que son buenos momentos y que hay que seguir viviéndolos, creando mejores y nuevos.
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