Sin máscaras, todo lo que soy, por lo que he vivido y viviré...

13 ene 2013

Verano envenenado

En las calles hay un lugar agobiante

entre el asfalto,

no corre viento,





y el calor insoportable.














Se refleja la luz de los soles
en el cemento baldío;
que como flores
querrán crecer
los disgustos de mi alma
como cuando llueve
como cuando explota un pistilo.



Y en eso veo a la gente cansada
veo las luces del engaño
que nos cegan entre tanto malestar soportado
¿por qué tanta retención?


Tengo claro que es lo gris de esta ciudad
la que la hace destructora de las energías.


Y hay un río de rabia en mi pecho
contra todo lo que me disgusta
por ser dañino para todo:
si ni la mantis quiso quedarse en mi patio.

Es que nos gusta vivir como perros amarrados al sol
Es que nos gusta el desdén
Es que nos suicidamos por tontos.

Yo me refugio en alguna sombra escasa
y pienso sobre los sentimientos del momento
que vuelven como tormentas
como un cardúmen violento
y me levanto y camino
y corro esquivando el maldito verano santiaguino
teletransportandome entre cada sombra de los postes
hasta llegar a mi destino.

Maldigo el cemento en todas partes.
El verano nunca fue tan envenenado.


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