Sin máscaras, todo lo que soy, por lo que he vivido y viviré...

11 jun 2012

Elejir

Ya condenado a ser una alma mortal
me regocijo en la rabia llorada
como un niño impotente ante el dictámen de su padre
me regocigo en odiar a quien decide el paso de la vida
el cambio de las formas y el avance del tiempo.

No podré ganar nunca.

Lucho sólo. Siempre es lo mismo.

Levanto la cabeza en un día nublado y miro el horizonte,
escucho el viento y siento el frío en mi cara
que me hiela de tal forma que se hace imperceptible
debido al pensamiento y al caminar.

Llegará el día de la paz, de la calma:
hay algo que ahora no quiero aceptar
aunque lo comprenda.

Condenado a ser un adulto-niño.

Condenado a ver y sentir de manera demasiado consciente. Se hace insoportable.

Condenado a crecer y morir.

Aún así escojo, aún así elijo.

Elijo la música para lo cansino de los días
y la escritura como válvula de escape
como expresión del alma.

Elijo respirar. Elijo comprender para aceptar.

Pena

Una lagrima que brota en mi garganta
me ahoga y me quiebra
me tuerce el abdomen
rompe con mi habla y me atraganta

Es el tiempo que me duele
cuando pasa con sus nubes
como cuando cambio con mi cuerpo;
he perdido lo que tuve.

Y es que ahora me he dado cuenta
que la vida realmente pasa
como un viento, como una sonrisa
como la luz del alba
y sólo me queda asir,
la punta del momento
es ahí el vivir,
y este peso no lo siento.

¿pero quien me otorga esta tortura:
de saber que me estoy muriendo
y de que todo lo que tengo
se perderá en el recuerdo?

me posee una tentación:
la de detener el instante
la de viajar por el tiempo
y de la historia estar aparte.
No hay camino ni salida
para este sollozo toruoso
no hay camino ni salida
para este sentimiento doloroso.