Óyelo.
Porque el cariño que aprisiona el alma
cuando es puro y sincero,
cuando es noble
al rostro sale y sin decir se basta.
Porque los ojos que en silencio dicen
lo que no dicen las palabras...
Porque jamás interpretar se puede
lo que más hace conmover al alma.
Por eso no has oído de mis labios
ni una sola expresión, ni una sola palabra
pero, sábelo, te estimo tanto
que tu recuerdo vivirá en mi alma.
Vilma Vallejos, 28 Julio 1946
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