amarillo el retrato
que se ocultó
cuando los cuadros pasaron
por su lado.
Van Gogh, en su cuerpo
se quedó; envejecido
el rostro del anciano
los marrones, colores,
tomaron su mano.
El esqueleto quedó
en la tierra botado,
pero lo que brotó
salío cambiado
pues verde había quedado
el color del pasto.
Rejuveneció, voló por plutón
entre amapolas y acordeón
entre ajenjo, poleo y partenón.