Sin máscaras, todo lo que soy, por lo que he vivido y viviré...

30 dic 2010

Acordeón

Como si las fotos fuesen por un segundo los recuerdos felices, evoco felicidad mirándolas. Me encanta recordar bajo el sonido de un acordeón que me recuerda alguna verdulería en Francia, o alguna película estilo "amelie". Pasear por un feria en la mañana, después ir hasta los juegos, sentarme o quedarme parado en un columpio y sentir el viento frío de la mañana mientras unos hombres cortan árboles para agrandar el camino, aun así los recuerdos siempre serán felices y gracias a todo por eso, incluído yo, gracias a que viví de verdad ese momento soy feliz ahora. Mi presente también lleno de todo, hace calor y no queda mas que sacarse la polera o bañarse en un pileta, así de simple, viajar, cantar, bailar sobre las mesas y dicidirse a mojarse para sentarse en el pasto empapado y meditar en medio de la ciudad; otro aliento se me escapa, un suspiro bello, al igual que mis enredaderas y los futuros cogollos que cosecharé, la tierra, una visión blanca, y saber que vivo sin ser nada, o siendo todo.

Caminar por los adoquines a pie pelado y estudiar de noche, hacer el amor antes del amanecer, romper barreras, superar obstaculos, contruir puentes y quemarse las manos, padecer, amar, arboles y perros , calles insoladas y noches de insomnio se me vienen a la mente en un conjunto de estrellas y constelaciones, que me miran y me envían su luz, para que yo pueda mirarlas también, la tierra infertil la piedra que no se pueda sacar de la tierra ni levantar, un cuesco de palta y la lavanda, los laureles y nísperos, mi abuela, Angelmó, los terremotos y temblores, los vasos de ron, los enanitos de mar y las palmeras que tratan de darnos sombra.

Tantos recuerdos unos por aquí, otros por allá, un recuredo que se me escapa y el nunca saber que lo olvidé. Para eso están mis amigos, y estamos todos nosotros diciendonos que son buenos momentos y que hay que seguir viviéndolos, creando mejores y nuevos.

7 dic 2010

Atardecer y tú

Hoy sentí que amaba todo, que todo brillaba, los arboles, el cielo negro, las estrellas, los focos, todo en el mejor sentimiento, el pasto y el cemento, que estaba en un mar de luz contigo. Me sentí como parte de todo, que todo lo conocía, que veía, que todo era yo, y que yo era todo. No me senti humano. Me senti universo y cielo, y  que todo se calló, que todo me otorgó su silencio porque parecía poder contemplar mi conexión con el cosmos, para permitir escucharnos y escuchar. 

Y el atardecer.....no era triste.... ni feliz....sólo hermoso, sólo óleos naranjos, ondas en movimiento y rayos hacia nosotros, ser y estar al mismo tiempo.